Croacia confirmó ayer las previsiones que la apuntaban como posible equipo revelación del campeonato. Después de clasificarse para la Eurocopa de forma brillante, con el famoso triunfo en Wembley incluido, el combinado de Slaven Bilic había tenido un debut discreto ante Austria, a la que venció con muchos apuros. El pulso ante Alemania en Klagenfurt era la prueba ideal para exhibir su poder, y no defraudó. Con un fútbol eficaz y constante, los croatas tumbaron a los germanos (2-1) y acabarán primeros de grupo. La derrota puede traer graves consecuencias a la selección de Joachim Low. El camino se le complica a Alemania, que se jugará la clasificación en el último partido ante Austria. Y, aun ganando, quedaría segunda de grupo, con lo que cruzaría con Portugal en cuartos, una noticia que tampoco agradaría a Luiz Felipe Scolari, que quería evitar a los germanos a toda costa. Quizá después del partido de ayer haya cambiado de opinión, aunque parece difícil que Alemania repita algo igual. Sin hacer un partido excelente, Croacia supo explotar las debilidades de su rival para llevarse el triunfo. Srna (m. 24) dio el primer golpe al adelantarse a un ingenuo Jansen, que pagó el error con la sustitución en el descanso. Kranjcar pudo hacer el segundo, pero Lehmann desvió el balón en su única acción acertada del partido. Con Podolski anulado y Ballack corriendo sin rumbo, la remontada parecía imposible para los germanos, que se llevaron el segundo tanto en otro despiste incomprensible. Un tiro lejano de Rakitic acabó en el palo y Olic remató sin oposición. La mítica fiabilidad alemana saltaba por los aires (m. 62). Low lo intentó todo, pero su equipo no creó nada. Mario Gómez volvió a naufragar y fue sustituido por el incisivo Schweinsteiger, que fue expulsado en el tiempo añadido. Antes, Podolski enganchó un balón con su mágica zurda y metió a los alemanes en el partido (m. 79). Pero Croacia no se descompuso y celebró el triunfo con el mismo ardor que desplegó en el campo. Mientras, Bilic preparaba sus habituales canciones de rock para sus chicos. El técnico, que jugaba en la Croacia que eliminó a Alemania en el Mundial del 98, repitió el éxito. De momento, sus arengas patrióticas surten efecto.
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